La pandemia modificó quizás definitivamente el modo en que trabajamos. Mientras pasamos 2020 reunidos en videoconferencias, hace ya algún tiempo varios países están viendo “la luz al final del túnel” dando paso a lo que conocemos como trabajo híbrido.

¿De qué hablamos? De empresas donde la mitad del tiempo de trabajo se desarrollará en la oficina, y la otra mitad en forma remota. Esto, sin dudas, requiere esfuerzo, voluntad, compromiso y organización.

Ya está visto y ha quedado demostrado que las personas colaboradoras necesitan vincularse de una manera más dinámica, cohesiva y flexible y las videoconferencias tradicionales no alcanzan a satisfacer estas necesidades.
Por eso es clave contar con herramientas y formatos que hagan esta cohesión más viable y fructífera. De eso se tratan las desconferencias digitales que se vienen utilizando hace muchos años en las organizaciones ágiles y empiezan a asomarse en las tradicionales. 

Hoy, debido a la popularidad del trabajo remoto, las desconferencias digitales, una solución innovadora y dinámica nacida del Agilismo, son ideales para mantener a los equipos unificados y motivados en esta realidad híbrida.

Participativas, online y adaptables

Así son las desconferencias digitales, eventos 100% online que apuntan a que los equipos se conozcan mejor, a reforzar la cooperación entre los colaboradores y a lograr reflexionar en conjunto, muy lejos del formato top-down de conferencias clásicas, en la que uno o más portavoces tienen la voz de mando ante una audiencia pasiva que los escucha.

“En las empresas, estos eventos generan más engagement y compromiso al promover una cultura inclusiva y participativa, abierta a las nuevas ideas y a la experimentación de diferentes dinámicasˮ, explica Ingrid Astiz Jensen, experta en agilidad y CEO de Wise Work  empresa con experiencia en facilitación de desconferencias digitales.

“Además, notamos más motivación en las personas por explorar y conectarse con compañeros de trabajo fuera de su equipo de todos los días, y también más curiosidad por aprender cosas nuevasˮ, aclara Marcela Ospina, co-founder y directora de comunicación de Wise Work.

 Un concepto, varios formatos

Como mencionamos, las desconferencias digitales son adaptables y se pueden llevar a cabo en formatos muy versátiles como Hackathon, World Café o los populares Open Space.

“En estos últimos, por ejemplo, la agenda no está pre-definida, sino que quienes tienen el rol de anfitriones invitan a los participantes a armarla en conjunto durante la apertura. Cada persona tiene la oportunidad de proponer una sesión, simplemente diciendo el título, una descripción breve y el formato. Así se arma una agenda con varios slots y en cada uno varias sesiones en simultáneo, con su respectivo enlace para la sesiónˮ,  explica Ingrid Astiz Jensen y añade:Además puede haber espacios de café, con herramientas como Spatial Chat, que generan una dinámica amena y divertida. Luego, en el cierre se reúnen en la sala plenaria, anfitriones y participantes, para compartir cómo les ha ido con las sesiones y con la dinámica del eventoˮ.

Como vemos, es clave el rol de un facilitador/a que conozca la dinámica y la coyuntura, para llevar adelante este formato y sacarle máximo provecho a la dinámica.

 Organizaciones adaptables, la clave del éxito

Las organizaciones con mayor capacidad de adaptación y de adopción de nuevas herramientas que faciliten y promuevan los cambios, son aquellas que van a tener éxito en el new normal que ha impuesto el COVID-19.

Por lo tanto, implementar nuevas dinámicas como las desconferencias digitales, implica estar un paso adelante y promover una cultura empresarial sana e innovadora que facilite el logro de objetivos y contribuya al bienestar de los equipos en este contexto de trabajo remoto.

En Wise Work sabemos diseñar y facilitar desconferencias digitales para que contribuyan a la consecución de los objetivos estratégicos. Realizamos un acompañamiento integral de nuestros clientes, desde el principio al final del proceso. Desde comprender las necesidades y las preocupaciones, a tomar las decisiones del formato más adecuado, facilitar la organización y diseñar las acciones de comunicación interna para lograr el objetivo. Asimismo, incluimos la evaluación posterior del evento para medir el impacto e identificar oportunidades de mejora para la organización.